EU y Rusia : Los escudos anti Hackers

Cuando unas inundaciones acabaron con los puestos de votación de Virginia Occidental en las elecciones presidenciales de 2012, la Guardia Nacional de Estados Unidos acudió al rescate con carpas y conexiones eléctricas. Para las primarias legislativas del estado, que se celebrarán el mes que viene, la Guardia estará atenta a otro desastre: la interferencia de Rusia.

El máximo funcionario electoral de Virginia Occidental, el secretario de Estado Mac Warner, incorporó a un miembro de la Guardia Aérea Nacional a su oficina para chequear a diario las redes electorales.

Ante la escasez de fondos y experiencia, varios colegas de Warner en todo el país también recurren a la Guardia para reforzar su seguridad cibernética antes de las legislativas de noviembre.

La amenaza es real: los jefes de inteligencia de Estados Unidos advierten que los rusos podrían repetir sus intentos de entrometerse en las elecciones presidenciales de 2016. La reacción, buscar la experiencia de la Guardia, es inesperada.

Más conocida por responder a huracanes y tornados con “guerreros del fin de semana”, la Guardia viene acumulando experiencia en ciberdefensa, en parte con voluntarios cuyos empleos regulares incluyen el uso de tecnología avanzada.

Para el año que viene, pretende tener unidades cibernéticas en 38 estados, con unos 3 mil 800 soldados y miembros de la fuerza aérea.

Respecto a la seguridad nacional, “se puede crecer ahí en el espacio único que tiene la Guardia Nacional como activo estadual”, declaró este mes ante el Comité de Asignaciones de la Cámara de Diputados el general Joseph Lengyel, jefe de la Oficina de la Guardia Nacional en el Pentágono.

A decir verdad, las habilidades cibernéticas de las fuerzas de la Guardia, en gran parte de tiempo parcial, podrán tener algunas lagunas, y las defensas que se instalen el año que viene no ayudarán con las legislativas de noviembre.

Por ejemplo, la Guardia Nacional de Arkansas afirma que el estado todavía no cuenta con un equipo cibernético en operaciones.

El Departamento de Defensa no mantiene como debería un “banco de datos que identifique las capacidades de respuesta a emergencias cibernéticas de las unidades de la Guardia Nacional”, según un informe de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de septiembre de 2016.

Un documento de RAND de 2017 estimó que la Guardia Nacional y la Reserva del Ejército cuentan con más de 100 mil personas con algún tipo de competencia cibernética, aunque la cifra representa todo, desde know-how básico en tecnología de la información hasta unidades más específicas entrenadas en ciberseguridad.

Pero la Guardia aporta un beneficio incuestionable a los estados: está disponible rápidamente. Por ley, el Gobierno federal puede enviar las guardias del Ejército y la de la Fuerza Aérea misiones estadounidenses en el exterior.

Los gobernadores pueden dirigir a los soldados de la Guardia que estén ayudando en desastres de gran escala como los huracanes, y el que paga es el Gobierno federal.

La asistencia cibernética a nivel estadual queda bajo la categoría de “deber activo estadual”: los estados pagan las cuentas y controlan las fuerzas.

La posible interferencia de Rusia en las elecciones estadounidenses es una “forma de guerra de información”, dice Warner, de Virginia Occidental. “Hay que pensar de manera innovadora y combatir la tecnología con tecnología”.

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